Hoy sí

En efecto, hoy sí hemos tenido un día de relax. Esta vez no voy a subir fotos, pero no porque no pueda; es que no he hecho ni una.

Esta mañana nos hemos levantado allá a las nueve y hemos bajado tranquilamente a desayunar. Y luego, a la piscina. Se ha presentado un nuevo desafío para Extreme Man: utilizar los vestuarios al aire libre. Pero lo ha dejado para mejor ocasión. La mañana ha salido nublada y hacía fresquete.

Islandia es al revés que España para las piscinas. En España, hace calor fuera, así que te metes en agua fría. En Islandia, hace frío fuera, conque te metes en agua caliente. Las piscinas de nadar suelen estar a 28-29 grados, y luego hay otras de relax, para estar sentado (o incluso tumbado en una de aquí), que están a 37-38. Además de las pozas más calientes. Aquí la más caliente está a 43 grados. Para Raquel, la temperatura perfecta. Para el resto de la humanidad, temperatura para cocer zanahorias.

Además, a diferencia de lo que ocurría en la piscina de Reykjavík, en ésta el tobogán estaba montado. Conque hemos bajado unas cuantas veces. No es como los de los parques acuáticos, pero es bastante divertido igualmente.

Después de pasar un rato en la piscina entiendes porqué los islandeses tienen tanta pachorra. Es lo más relajante del mundo. Tanto que, al final, Raquel y yo nos aburríamos, conque nos hemos ido a dar una vuelta por el pueblo. Vale, la ciudad; no vaya a leer esto algún islandés y se ofenda. Y a las tres hemos quedado para comer. En el Bautinn, claro; me parece que los padres de familia no quieren saber nada de otro restaurante después de descubrir éste. Dos horas de comida que los niños se han pasado íntegras jugando en la guardería, salvo un ratito cuando han sacado su comida. Y no es muy caro. Por quince o veinte euros tienes la sopa del día (en realidad dos distintas cada día, a elegir), buffet libre de ensaladas y frutas, y un segundo plato potente. El precio depende del segundo plato que elijas, lo demás va incluido. Si quieres comer más ligero, también puedes, claro.

Luego los demás se han ido a dar una vuelta por el puerto, pero yo me he vuelto al hotel a ponerme al día con el ordenador. Como la conexión de internet es tan patatera, por la noche sólo me da tiempo a escribir el blog y poco más. A veces, si pillo una Wi-Fi por ahí con el iPhone, miro el correo y alguna cosilla más durante el día. Pero tenía algunas cosas un poco abandonadas.

Mientras estaba aquí, en el hotel, he visto en la pared un cartel anunciando a Tónleikar. Era un grupo de rockabilly que habían visto José Luis y Francisco el sábado. Jo, pues en el cartel no parecen nada rockeros. Unos tipos con pinta bastante modosita que actuaban en la iglesia. A ver si eso de Tónleikar... justo, he mirado por internet y "tónleikar" significa "concierto" en islandés. Me ha recordado el chiste del que buscaba la calle Kalea en Bilbao.

Y a eso de las siete, cuando yo volvía a bajar al centro, los demás subían, después de comprar en el supermercado. Es que mañana nos toca nuestra última excursión larga, al lago Mývatn y el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur, y tenemos que llevar la comida de casa. Hoy ni siquiera salimos a cenar, que hemos comido fuerte (y tarde).

Ya veis, qué entrada más chuchurría. Así que la voy a completar con algunos datos y curiosidades sobre Islandia.

Islandia es uno de los poquísimos países del mundo en que no usan apellidos. En lugar de ello, cada persona tiene un nombre y un patronímico (o matronímico). Este sistema se ha usado en muchos países del mundo, y en algunos todavía quedan restos (por ejemplo, en Rusia tienen nombre y patronímico, pero ahora también apellido). Sin embargo, en Islandia se mantiene. Así, cada persona tiene su nombre de pila y luego el patronímico, que es el nombre de su padre (o de su madre, en cuyo caso se llama matronímico) acabado en -sson si es varón o en -dóttir si es mujer. Por tanto, en una familia formada por padre, madre, hija e hijo, cada uno tendrá un patronímico diferente, lo cual les crea problemas a veces cuando viajan al extranjero. Además, el patronímico es secundario y sólo sirve para diferenciar a una persona de otra con el mismo nombre; para referirse a una persona, aunque sea en un contexto formal, usan el nombre de pila. Por ejemplo, a la primera ministra, Jóhanna Sigurðardóttir, la llamarán "Jóhanna" incluso en un entorno formal, el mismo en que en España diríamos "Sr. Rodríguez Zapatero". Hay algunas personas que sí tienen apellido, bien porque lo han heredado de algún antepasado extranjero (como el futbolista del Barcelona, Guðjohnsen), bien porque lo eligieron por algún motivo en el pasado (como el premio Nobel, Háldor Laxness, que cogió el nombre del pueblo en que se crió como apellido). Sin embargo, desde 1925 está prohibido ponerse apellido si no es heredado. No sólo eso; a un niño o niña islandés no se les puede poner cualquier nombre. Debe ser un nombre ya utilizado con anterioridad. Si no, debe ser aprobado por un consejo que decide si el nombre puede utilizarse correctamente en islandés (si es declinable y si puede formarse un patronímico o matronímico a partir de él). Aquí no hay ningún Kevin ni ninguna Vanessa.

Como sabréis quienes hayáis salido de vacaciones al extranjero, cualquier país que visites está lleno de españoles en verano. Pero no Islandia. En una de nuestras excursiones anteriores, nuestra guía nos dijo que era la primera vez que llevaba españoles en el grupo. Y lo cierto es que vemos poquísimos; hemos oído hablar más español a los islandeses que a compatriotas nuestros. Seguro que algunos estáis ya preparando un viaje a Islandia sólo por esto.

El motivo puede ser que hasta hace poco Islandia era un país carísimo para los españoles. Pero este año ya no, a causa de la tremenda crisis económica que ha sufrido el país. Todos los bancos importantes han quebrado y el estado está en bancarrota. A consecuencia de ello, la cotización de la corona islandesa ha caído en picado. Hasta el año pasado, cotizaba a 75 coronas por euro; ahora el cambio viene a estar en 180 coronas por euro. Así que los precios son comparables a los de Madrid o Barcelona, con algunas excepciones. El alcohol, por ejemplo, sigue siendo bastante caro. Una simple cerveza vale el doble o el triple que una coca-cola en el mismo local. Y es difícil encontrar vino en los restaurantes a menos de 5000 coronas la botella, incluso vino bastante normalito. Los menús de degustación de los restaurantes suelen tener dos precios, con o sin vino. El menú con vino suele costar un 70%-80% más que sin vino.

Ya que hoy hemos ido a la piscina, las piscinas son baratas. Pese a todas las instalaciones que tienen, la entrada está entre 200 y 350 coronas (entrada sencilla; hay bonos más baratos) para los adultos. Y en todas hay que seguir ciertas normas. No se puede entrar calzado a los vestuarios (menos aún a la zona de piscina); hay que ducharse desnudo y enjabonarse bien antes de salir a la piscina; no se puede pasar mojado de la zona de duchas a la de vestuario (hay que secarse bien antes); está prohibido lanzarse a la piscina (hay que entrar por la escalera o despacito desde la orilla), salvo si usas el tobogán o estás en las calles de natación. Si no seguís estas normas, os echarán la bronca, porque gracias a ellas tanto las piscinas como los vestuarios están impolutos. Los islandeses son unos maniáticos de la higiene corporal.

En Islandia tienen pocos niños, así que hay muchas facilidades para ellos. Entre otras cosas, los precios. Los niños de menos de 11 años entran gratis en muchos sitios o, si no, pagan sólo el 25% o el 50%. Esto incluye cosas en que ocupan como un adulto. Los niños fueron gratis a todas las excursiones que hicimos desde Reykjavík, y sólo pagan un 25% en los billetes de avión para vuelos domésticos, pese a que ocupan su asiento como cualquier adulto. Hemos estado en muchos restaurantes en que les han sacado cosas para pintar, e incluso tenemos aquí el que tiene guardería.

Voy a usar algunos refranes islandeses para contaros cosas sobre el país. Por ejemplo: "si no te gusta el tiempo que hace, espera diez minutos". Esto es especialmente cierto en el sudoeste del país, donde está Reykjavík. El tiempo es sumamente variable. En un momento está lloviendo, luego sale el sol, luego vuelve a nublarse, luego sopla viento...

Otro: "si te pierdes en el bosque, ponte de pie". Es que en Islandia casi no hay árboles, así que llaman "bosque" incluso a lo que en España llamaríamos "monte bajo". Bueno, no hay casi árboles en el campo; en las ciudades hay muchísimos.

En fin, voy a dejarlo aquí y me voy a dormir, que mañana toca madrugar otra vez. Por penúltima vez. La última será el día que volvamos a España, porque nuestro vuelo sale a las siete de la mañana. Quienes me conocéis sabéis que ese día lloraré y me quejaré mucho.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Jeje, me ha encantado el refrán de "Si te pierdes en el bosque... ponte de pie", nada Luis, termina de disfrutar tu viaje.
jljuste ha dicho que…
Creo interesante comentar que en cualquier comercio se puede pagar en euros. No sé la comisión que se quedaban porque yo no lo hice. Tal vez Luis pueda decir algo por si a alguien le interesa. Lo que estoy seguro es que los islandeses debían agradecerlo porque su moneda sigue cayendo y sin embargo el euro está fuerte.
Luis ha dicho que…
Me parece que el único lugar en que pagué en metálico durante todo el viaje fue el Museo Falológico. En todos los demás, con tarjeta. Incluidos bares y cafés.

Entradas populares de este blog

Ballenas

Jökulsárlón

El Círculo Dorado