La Laguna Azul
Después de un día tan intenso como el de ayer, hoy tocaba relax. Así que nos levantamos más tarde para desayunar a las nueve y media; y después, a pasar el día tranquilamente en la Laguna Azul.
La Laguna Azul es una piscina de aguas termales muy famosa en Islandia. Normalmente, "laguna azul" nos sonaría a una laguna de aguas transparentes en las que se refleja el cielo y demás. En este caso no: la propia agua de la laguna es de color azul pitufo.
Como de costumbre, hemos ido en un autobús que nos ha recogido en el hotel. Pero esta vez el trayecto era cortito, apenas tres cuartos de hora. La Laguna está en Grindavík, un pueblo cercano a Keflavík. Por el camino pensaba que oía la radio, pero luego me he dado cuenta de que hablaban en español. Prestando más atención, he visto que era Sonia, sentada en la posición del loto y recitando mantras, uno tras otro:
Ommmm... Canto yo sola...
Ommmm... Nadie me sigue...
Ommmm... En mi casa mando...
Ommmm...
Así como un centenar. No creáis que los demás la ignoraban; Sara intentaba seguirla, pero no podía con el ritmo de Sonia. Qué creatividad.
Hemos llegado a la Laguna y hemos ido directamente a ponernos los bañadores y al agua. La Laguna está al aire libre y aprovecha el agua de una central geotérmica que hay a su lado. La energía geotérmica está muy desarrollada en Islandia; se calcula que más del 90% de los hogares islandeses se calientan gracias a la energía geotérmica. Es fantástico tener una fuente de energía inagotable a tu alcance, pero también tiene sus problemas. No sería la primera vez que brota un géiser en el interior de una casa. Muy bonito, pero realmente molesto.
Como digo, la laguna está al aire libre, pero el agua está muy caliente. En torno a los 40 grados, o incluso más en la zona en que entra el agua caliente, en donde no se mete casi nadie. El "casi" va por Raquel y José Luis, que se han empeñado en atravesar toda esa zona. A Raquel le gusta el agua muy caliente para ducharse, conque ha aguantado más o menos bien; pero José Luis parecía una langosta cuando ha salido. Sólo sus genes maños le han permitido superar esa prueba.
Había bastante gente bañándose, pero la laguna es grande, conque estábamos a nuestras anchas. Incluso los niños estaban de lo más relajados. Aunque a Sara le entraba sueño, tal vez porque el agua caliente baja la tensión. El mejor ratito ha sido cuando nos hemos tomado unas cervecitas dentro del agua. Bueno, la cerveza era para José Luis y Francisco; Raquel y yo tomábamos skyr, que es una especie de yogur islandés, líquido en este caso. Y Susana y María José, que se nos han unido un rato después, nada. Pero estábamos en la gloria.
Al final, claro, nos hemos aburrido de tanta calma, conque nos hemos secado e ido, no sin antes dar un paseíto hasta la central geotérmica, aunque en ese momento hacía viento y no apetecía demasiado.
Hemos vuelto a Reykjavik a la hora de cenar. Después de probar en un sitio en que nos habíamos fijado el sábado, hemos acabado en un buffet libre en que sólo tenían pescado de muchas maneras, además de algunas guarniciones y postres. Después pensábamos entrar en el Ice Bar, que está al lado, pero íbamos un poco justos de tiempo y no era cosa de tomarnos nuestras consumiciones deprisa y corriendo, conque hemos preferido dejarlo para el miércoles o jueves, cuando iremos más sobrados. Conque, entre las protestas de los niños, que querían entrar en el bar de hielo (aunque ya estuvieron en uno en Finlandia), hemos ido hacia el autobús y a dormir. Mañana nos toca madrugar de nuevo para ir a ver el Triángulo de Oro. No va a ser tan cañero como lo de ayer porque está cerca de Reykjavik, pero esperamos ver muchas cosas. Ya os lo contaré.
La Laguna Azul es una piscina de aguas termales muy famosa en Islandia. Normalmente, "laguna azul" nos sonaría a una laguna de aguas transparentes en las que se refleja el cielo y demás. En este caso no: la propia agua de la laguna es de color azul pitufo.Como de costumbre, hemos ido en un autobús que nos ha recogido en el hotel. Pero esta vez el trayecto era cortito, apenas tres cuartos de hora. La Laguna está en Grindavík, un pueblo cercano a Keflavík. Por el camino pensaba que oía la radio, pero luego me he dado cuenta de que hablaban en español. Prestando más atención, he visto que era Sonia, sentada en la posición del loto y recitando mantras, uno tras otro:
Ommmm... Canto yo sola...
Ommmm... Nadie me sigue...
Ommmm... En mi casa mando...
Ommmm...
Así como un centenar. No creáis que los demás la ignoraban; Sara intentaba seguirla, pero no podía con el ritmo de Sonia. Qué creatividad.
Hemos llegado a la Laguna y hemos ido directamente a ponernos los bañadores y al agua. La Laguna está al aire libre y aprovecha el agua de una central geotérmica que hay a su lado. La energía geotérmica está muy desarrollada en Islandia; se calcula que más del 90% de los hogares islandeses se calientan gracias a la energía geotérmica. Es fantástico tener una fuente de energía inagotable a tu alcance, pero también tiene sus problemas. No sería la primera vez que brota un géiser en el interior de una casa. Muy bonito, pero realmente molesto.
Como digo, la laguna está al aire libre, pero el agua está muy caliente. En torno a los 40 grados, o incluso más en la zona en que entra el agua caliente, en donde no se mete casi nadie. El "casi" va por Raquel y José Luis, que se han empeñado en atravesar toda esa zona. A Raquel le gusta el agua muy caliente para ducharse, conque ha aguantado más o menos bien; pero José Luis parecía una langosta cuando ha salido. Sólo sus genes maños le han permitido superar esa prueba.
Había bastante gente bañándose, pero la laguna es grande, conque estábamos a nuestras anchas. Incluso los niños estaban de lo más relajados. Aunque a Sara le entraba sueño, tal vez porque el agua caliente baja la tensión. El mejor ratito ha sido cuando nos hemos tomado unas cervecitas dentro del agua. Bueno, la cerveza era para José Luis y Francisco; Raquel y yo tomábamos skyr, que es una especie de yogur islandés, líquido en este caso. Y Susana y María José, que se nos han unido un rato después, nada. Pero estábamos en la gloria.
Al final, claro, nos hemos aburrido de tanta calma, conque nos hemos secado e ido, no sin antes dar un paseíto hasta la central geotérmica, aunque en ese momento hacía viento y no apetecía demasiado.
Hemos vuelto a Reykjavik a la hora de cenar. Después de probar en un sitio en que nos habíamos fijado el sábado, hemos acabado en un buffet libre en que sólo tenían pescado de muchas maneras, además de algunas guarniciones y postres. Después pensábamos entrar en el Ice Bar, que está al lado, pero íbamos un poco justos de tiempo y no era cosa de tomarnos nuestras consumiciones deprisa y corriendo, conque hemos preferido dejarlo para el miércoles o jueves, cuando iremos más sobrados. Conque, entre las protestas de los niños, que querían entrar en el bar de hielo (aunque ya estuvieron en uno en Finlandia), hemos ido hacia el autobús y a dormir. Mañana nos toca madrugar de nuevo para ir a ver el Triángulo de Oro. No va a ser tan cañero como lo de ayer porque está cerca de Reykjavik, pero esperamos ver muchas cosas. Ya os lo contaré.
Comentarios
Siento decirte (mentira, no lo siento) que la RAE no está de acuerdo contigo. Lee el apartado 2.2 de este artículo:
http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=el
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=huy
1-Se produjo un reflujo vesico-renal con el fin de recuperar agua para aumentar la irrigación sanguínea que a su vez contrarestaría el calos que me estaba jodiendo.
-2 Me meé y no me dí cuenta
Ni que decir que la explicación 2 es la que tuvo mayor consenso.